Tus prescriptores

En este mundo de las relaciones sociales, personales y profesionales que muchas veces se mezclan y confunden con el networking puro y duro, no está de más que alguien nos recomiende.

Que diga lo bien que hacemos nuestro trabajo puede ayudarnos mucho. Que un cliente satisfecho recomiende a otros que te contraten es un camino excelente para hacer negocios. Pero que un consumidor insatisfecho diga a tus posibles clientes que tu trabajo deja algo o mucho que desear, es la mejor forma de lograr que no te contraten.

Las recomendaciones no solo vienen de la mano de los clientes, con el cara a cara, también hay otros medios. Y la tecnología pone a nuestro alcance la posibilidad de lograr recomendaciones y que podamos difundirlas.

En mi caso, siempre que imparto un curso, taller o charla, si veo la ocasión pido a alguno de los asistentes que muestre su opinión sobre el trabajo que he realizado.

Luego, esa opinión que grabo en vídeo, la subo a uno de los canales que tengo en YouTube y la viralizo en la medida de mis posibilidades.

Por supuesto yo no le digo a quien habla de mi lo que tiene que decir, puede ser bueno o malo. Si es bueno, lo subo; si es malo (algo que no ha ocurrido hasta ahora, afortunadamente, aunque no descarto que pueda suceder en cualquier momento), no lo subo.

El proceso para lograr que hablen de ti es sencillo. Durante la charla comentas que al terminar vas a pedirles que den su opinión sobre tu trabajo. Cuando acabas se lo recuerdas y les pides que hagan algún comentario a cámara para subirlo a las redes. En ocasiones no les apetece hacerlo y no hay que presionarles. Los que te interesan son los que sí están deseando dar su opinión porque han salido muy contentos de tu trabajo o, simplemente, porque quieren que les graben.

Como muestra un botón. Hace unas semanas impartí un curso en San Francisco, California, a emprendedores españoles que están allí intentando conseguir contactos y financiación para sus proyectos. Se trataba de mostrarles el camino para que logren presencia en los medios de comunicación de Estados Unidos con mucho impacto y a bajo o nulo coste.

Al final de mi trabajo pedí que alguno de ellos diese su opinión. Voy a poner dos o tres ejemplos, no más, aunque grabé a una decena de personas. El primero fue el director del Spain Tech Center, organismo que organizó el seminario que impartí. Los otros fueron dos de los asistentes. Había más gente, y saqué otras opiniones. Estas opiniones de vez en cuando las cuelgo en mis redes sociales; muy de vez en cuando para no cansar.

Una vez que lo tienes, lo distribuyes en tus redes. Es más, si algún posible cliente te pide un presupuesto, puedes enviarle los enlaces de estas declaraciones o de otras para que vean lo que la gente opina sobre tu trabajo. Te ayudará a conseguir ese cliente, porque pocas cosas hay tan efectivas para atraer a un cliente como ver a alguien recomendando tu trabajo.
Ya sabes, ahora solo tienes que ponerte en marcha.

@jromero_tv