Sin tecnicismos ni anglicismos, plis

sin tecnicismos

Sin tecnicismos ni anglicismos, plis.

El otro día fui invitado a moderar una especie de entrevista, mesa redonda o no sé qué, donde durante unos minutos tenía que hacer una serie de preguntas al entrevistado para que él contase su exitosa experiencia como emprendedor. La verdad es que éxito, lo que se dice éxito, ha tenido mucho.

Montó una empresa muy conocida en toda España y, según me cuentan, la vendió por 70 millones de euros (no diré el nombre de su empresa por respetar su intimidad, ya que voy a hacer una pequeña crítica, con todo el respeto del mundo, sobre su forma de comunicar, aunque esto no quite para que me parezca una excelente persona, que lo corté son quita lo valiente.

La compañía que él había creado era muy rentable y siguió siéndolo durante un año, tras venderla. Pero luego, da la impresión de que los nuevos gestores no hicieron bien los deberes, porque ahora la firma está prácticamente desaparecida y su valor es casi nulo.

Si bien es cierto que como emprendedor ha tenido un gran éxito, tampoco es menos verdad que disfruta con los vicios lingüísticos de todos los empresarios: utiliza palabras técnicas y anglicismos sin tener en cuenta que su audiencia puede que no le entienda.

Previamente al acto le había pedido que no utilizase palabras técnicas ni anglicismos. Así lo acordamos, pero cuando se puso a hablar se le olvidó nuestro acuerdo y no fue capaz de “cambiar el chip” y pensar que estaba hablando para jóvenes y no tan jóvenes emprendedores que desconocen muchos de los términos que se utilizan de forma habitual en el mundo de los negocios. Tuve que interrumpirle un par de veces para preguntarle qué significaban unos términos que acabada de utilizar.

A esto hay que añadirle que cuando hablamos, en ocasiones nos enrollamos en exceso. No nos damos cuenta de que más es menos y menos es más. Es decir, cuanto más hablemos menos llegará nuestro mensaje. Y cuanto más breves y contundentes seamos, más fácil nos resultará entretener, primero, y convencer, después, a los que nos están escuchando.
Si bien que alguien hable en exceso te puede cansar y cabrear, más de lo segundo que de lo primero, que utilicen términos que no conoces no solo te cansa y cabrea sino que también te descoloca.

Imagina que estás escuchando un programa de radio o televisión. De repente entrevistador y entrevistado se ponen a hablar utilizando un jerga que desconoces. Lo normal es que te despistes o que cambies de cadena o emisora.
Algo parecido ocurre cuando alguien te manda un texto que quiere que le publiques y te encuentras con que hay muchos términos que la persona que lo va a leer o escuchar desconoce. Incluso a ti te cuesta trabajo entenderlo a la primera. Mi opinión es que en esos casos lo mejor es devolverles el email y que lo redacten para que lo entienda todo el mundo.

Te pongo un par de ejemplos. Ejemplo uno: “solución Integral de Marketing Multicanal, Marketing Digital y Business Intelligence para…”. Esta lindeza te llega en un email.
Ejemplo dos: en un párrafo de cien palabras te incluyen términos como “Equity-Crowdfunding, IncubAceleradora, coworking, mentoring, startups, Website Design, Marketing & Sales, Entrepreneurship, Web Content, Brand Strategy, Business Blogging, Site Launches”, entre otras perlas literarias. ¡Ya hay que tener mala leche para usar estos términos, con lo fácil que es decirlo en castellano para que lo entendamos todos!

Y qué hacemos si nos ocurre esto. La solución es sencilla. Le mandas un email a la persona en cuestión que diga algo así como “Hola Pepe, necesito, por favor, que me traduzcas este texto al castellano (que lo entienda mi padre que tiene ochenta años y a los ocho estaba arando y no sabe hacer la “o” con un canuto”, sin anglicismos.

Te garantizo que a la vuelta de correo, que se decía antes, tendrás el texto escrito en castellano para que lo entienda todo el mundo.

Seguramente esa persona la próxima vez que envíe un texto informativo se asegurará de que sea informativo y no literario en spanglish / espanglish, para no tener que volver reescribirlo. Y en español, por supuesto, que lo entendemos todos.

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Esta entrada no sirve de mucho sin el resto de las anteriores ni de las posteriores. Una campaña de comunicación no es una acción aislada sino un conjunto de estrategias que nos llevan a un mismo fin: lograr presencia mediática.

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