mostrar aprecio

¿Sabes cómo expresar aprecio?

Todos queremos que nos quieran, va con nuestro ADN. Sentirnos queridos nos hace creernos importantes y lo contrario nos lleva al pozo de la soledad y puede que de la amargura. Bueno, hay excepciones, claro. A lo largo de nuestra vida nos encontramos a más de un impresentable, o una impresentable, que no quiere que le aprecien sino solo que le tengan miedo.

No se dan cuenta de que generalmente el aprecio conlleva respeto mientras que el miedo solo lleva miedo, nada de respecto. Y si tú aprecias a alguien lo que deberías hacer es demostrárselo. Cuanto más aprecio muestres a una persona, más te apreciará ella a ti.

Por ejemplo, cuando un piloto de avión nos da la bienvenida, “sabemos que había otra aerolíneas, gracias por elegirnos a nosotros”, lo que está logrando es hacer que nos reafirmemos en la elección de esa aerolínea. Es decir, está consiguiendo que nos autoconvenzamos a nosotros mismos de que hemos hecho la mejor elección posible. Y nos reafirmamos en que es una buena elección porque todos odiamos equivocarnos”.

Es algo que yo practico de vez en cuanto en ‘Emprende’. Al final del programa recuerdo a los telespectadores que hay más de cien programas diferentes en España emitiéndose simultáneamente y les doy las gracias por habernos elegido a nosotros. Porque recordar a una persona que es ella la que te ha elegido a ti, a tu empresa o tu servicio, libremente, es la mejor manera de mantener su apoyo. Esto también funciona en sentido contrario.

Y si además le muestras el beneficio que se ha producido por su apoyo, te apoyará aún más. Si le muestras que parte de esa iniciativa se basa en algo bueno que esa persona hizo en el pasado, su apoyo también aumentará.

Cuando quieres expresar aprecio, decirle cuanto te ha gustado algo no es el único camino. Hay otras opciones como tener en cuenta sus opiniones. Te pongo el ejemplo, al que recurro de vez en cuando, de Bill Clinton, expresidente de EE.UU. Lo primero que tienes que hacer es pedir opiniones, no consejos. Las opiniones no cuestan nada mientras que si pides un consejo a la persona que se lo reclamas le cuesta más trabajo.

Clinton hacía esto magistralmente, y supongo que sigue haciéndolo. Él pedía su opinión a la gente de la Casa Blanca, desde un secretario de Estado hasta el conserje. Luego, en conversaciones posteriores comentaba con ellos lo que le habían dicho previamente y eso les hacía identificarse aún más con su presidencia y sus éxitos. Se sentían escuchados; recuerda, el carisma de la presencia.

Otra vía es mostrar agradecimiento. Agradece a las personas lo que han hecho por ti, aunque ellas no lo sepan. Es más, si ellas no saben que te han ayudado en algo y no se lo dices, nadie se lo dirá. Puedes agradecer que se hayan tomado tiempo para hablar contigo, ya sea en persona o por teléfono, sobre todo si hablas con esa persona por primera vez o hace mucho que no hablabas con ella. También puedes reconocer un buen consejo o una información que esa persona te dio.

Debes demostrar a esa persona cómo y cuán útil te ha resultado su ayuda. “Sé perfectamente que no tenías la obligación de hacerlo” o “sé que tuviste que dejar de lado otras cosas muy importantes para ti para hacerlo”. Y que vea el impacto positivo que ha tenido en ti y cómo te ha beneficiado, cómo ha cambiado tu vida, por pequeño que haya sido ese cambio. Y no pierdas la oportunidad de dramatizar un poco, todos adoramos sentirnos importantes.

Y si has triunfado en algo procura que esa otra persona se sienta protagonista de ese triunfo. Escribe un email o llama por teléfono para decirle cómo te ha ayudado incluso aunque no lo sepa. O mejor aún, si no lo sabe házselo saber.

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Esta entrada no sirve de mucho sin el resto de las anteriores ni de las posteriores. Una campaña de comunicación no es una acción aislada sino un conjunto de estrategias que nos llevan a un mismo fin: lograr visibilidad.
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