¿Quién es más importante: yo, tú o nosotros?

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Cuando hablamos en público tenemos la mala costumbre de utilizar la primera persona del singular para referirnos a nuestro trabajo.

Bueno, tenemos esa predisposición cuando pensamos que lo estamos haciendo bien, y la tendencia contraria, es decir, utilizar la primera persona del plural, cuando creemos que lo hemos hecho mal o puede perjudicarnos. Así repartimos culpas.

Es algo tan humano como tratar de que se reconozcan nuestros aciertos con el YO, o de diluir nuestros fracasos con el NOSOTROS. Síntoma evidente de falta de liderazgo, porque un líder no solo debe asumir como propios los fracasos y como colectivos los aciertos, sino trasmitírselo a la sociedad, de tal forma que quien está escuchando no piense eso de “este impresentable ya está escurriendo el bulto”.

¿Te imaginas a Casillas, a quien metieron tropecientos goles en el primer partido del Mundial, diciendo que la culpa fue de los defensas que no le cubrieron bien? Independientemente de que hubiese sido culpa de ellos o no. O ¿te imaginas al presidente del Gobierno diciendo que la culpa de la mala situación en tal o cual sector no es del Gobierno ni de él mismo, sino de este o aquel ministro? En este caso la reacción del público sería decir “pues quítelo”.

Situaciones como esta demostrarían no solo falta de liderazgo, sino algo peor: una absoluta falta de coraje para hacer frente a las críticas. En España lo llamamos “vergüenza torera”.

No digo que no se pueda criticar a los defensas o a tal o cual ministro en la intimidad, pero de cara a la galería hay que asumir los errores de otros como propios cuando tú eres el líder, como en el caso de Casillas, o cuando además de ser el líder eres la persona que decide quién se sienta en la mesa del Consejo de Ministros.

La tendencia al YO cuando las cartas pintan bien es humana. A mí me ocurre y tiendo a utilizar mucho la primera persona del singular, aunque también es cierto que en cuanto me doy cuenta cambio el YO por el NOSOTROS, cuando se trata de cosas positivas o de asumir responsabilidades de conjunto. Asumir responsabilidades no significa solo asumir errores, sino también tomar decisiones. Los equipos lo son para todo, tanto para lo bueno como para lo malo.

Cuando hablas en público la situación también hay que tenerla muy en cuenta. Cuando estás diciendo algo positivo de tu organización y utilizas el YO, lo que estás transmitiendo es una total falta de humildad y un egocentrismo exagerado. Es como si todo se hubiese conseguido gracias a ti y solo a ti.

Probablemente no sea esta tu intención, pero es lo que percibe la audiencia. No importa que hayas empezado diciendo YO. Tranquilo, no pasa nada siempre que te des cuenta y cambies ese YO por un NOSOTROS o, incluso, un VOSOTROS.

Esta pequeña “tontería” puede representar la diferencia entre hacer una presentación exitosa o fracasar estrepitosamente. Porque si quien te está viendo te cataloga de egocéntrico individualista, habrás perdido toda posibilidad de conseguir lo que quieres, que no es otra cosa que convencerles de las bondades de tu idea política o religiosa, de tu producto o servicio, de los buenos resultados de la empresa, o de lo que pretendas venderles.

Esto del YO y el NOSOTROS parece una tontería, ¿verdad?
Pues no lo es.

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Esta entrada no sirve de mucho sin el resto de las anteriores ni de las posteriores. Una campaña de comunicación no es una acción aislada sino un conjunto de estrategias que nos llevan a un mismo fin: lograr presencia mediática.
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