¿Quién es más ególatra? ¿Quién es más humilde?

Me contaba el otro día mi amigo Juanma que tiene un conocido que no sabe si es un ególatra o un tío sensato y humilde. Juanma es de los que consideran la humildad como un bien esencial que hay que llevar en el equipaje de las personas, pero que eso no significa que haya que quitarse los méritos logrados con trabajo y esfuerzo.

Me lo comentaba porque su conocido tiene cierto éxito con los medios de comunicación. Parece que le ha cogido el “punto”, porque cada vez que lanza una campaña no le hacen menos de cincuenta entrevistas de radio en diez o doce días; radios de todas España, grandes y pequeñas.

En este caso, el ego sería decir cuántas entrevistas le hacen en tan poco tiempo, y propagarlo a los cuatro vientos. Y la humildad –me decía Juanma—“sería reconocer que parte del éxito se debe a que el producto que promociona es socialmente muy sugestivo y les interesa a todos los medios, sean del signo político que sean”.

El problema de esa persona, me comentaba Juanma, es que tiene que ser muy cuidadosa cuando se trata de hacer ver sus logros, para que esas victorias no se conviertan en derrota porque el interlocutor piense que está tratando con un impresentable engreído. A este conocido de mi amigo le han llegado a hacer más de mil entrevistas de radio, de una en una, en dos años, en España y Latinoamérica. Hubo un día que acumuló veinte intervenciones en emisoras diferentes.

En este caso la egolatría vendría a ser algo así como decir “yo he logrado más entrevistas que nadie en toda Europa, me han entrevistado las radios en dos años más veces que al presidente del Gobierno y al líder de la oposición juntos”. Eso sería la egolatría o estupidez, y nos encontraríamos con una muestra clara de alguien que da la impresión de intentar por todos los medios que la gente se aparte de él.

La humildad o el sentido común consistirían en afirmar que “me han entrevistado más de mil emisoras de radio, de una en una. Más entrevistas que al presidente del Gobierno y al líder de la oposición juntos. Pero reconozco que cualquiera de las entrevistas que les han hecho a ellos han tenido mucha más repercusión que todas las mías juntas”.

Gran diferencia, ¿verdad? Una cosa es sentirse orgulloso de los logros conseguidos y otra muy diferente perder el norte. No es lo mismo tener los pies en la tierra que ser un descerebrado que se cree el ombligo del mundo.
La línea que separa una y otra situación es muy fina.
@jromero_tv