¡Periodista, Hazte Visible!

Las nuevas herramientas nos ofrecen nuevas oportunidades para triunfar en nuestro trabajo. Esto sirve para todas las profesiones, pero especialmente para el periodista que es el encargado de lograr visibilidad para otros, y que no debería olvidar que, a la vez, podría hacerse visible él mismo.

Ahora mismo, desde mi punto de vista, al informador no le queda más remedio que buscar la visibilidad de su trabajo en los dos campos que actualmente se utilizan para difundir las informaciones: online y offline.

No nos vale de nada ser muy buenos en uno y nulos en el otro, aunque hay excepciones. Si Matías Prats, por ejemplo, no supiese utilizar las redes sociales, no pasaría absolutamente nada porque su marca tiene tal importancia en televisión que el resto le sobra.

Pero es la excepción que confirmaría la regla, en el supuesto de que esto fuese así. El común de los mortales, es decir, la mayoría de los periodistas, no tenemos más remedio que utilizar todos los recursos a nuestro alcance. Eso nos va a permitir ser más conocidos. Y si nuestro trabajo es bueno, también ser reconocidos.

No me puedo imaginar un informador medianamente sensato, profesionalmente hablando, que no utilice redes como Twitter, Facebook o LinkedIn y que no se aproveche de ellas. Están ahí y no podemos dejarlas pasar. Algunos de los periodistas a quienes imparto formación para ayudarles a mejorar su marca personal me dicen que la moda de Twitter pasará. Yo les respondo que sí, que es muy probable que pase de moda, pero mientras esté entre nosotros tenemos que usar esa red.

Es como si cuando se inventó el carro alguien hubiese dicho, el carro no durará siempre seguro que sale algo diferente, ¡para vamos a subirnos en él! Evidentemente se subieron en un carro y pasaron cientos de generaciones hasta que se inventó el automóvil. Pero mientras tanto el carro hizo una magnífica función, indispensable para el desarrollo de la especie humana.
Las redes sociales vendrían a ser algo parecido.

Se dice que algunas de ellas ya no están de moda o no son útiles. Casos como MySpace o Xing son ejemplos que demuestran que no todo dura siempre. Probablemente Xing cierre antes o después, pero mientras tanto alguien habrá hecho negocios a través de esta red. Es decir le habrá encontrado una rentabilidad. Y se la seguirá encontrando durante algún tiempo.

Al periodista quizá no debería preocuparle tanto esa rentabilidad, la económica, suponiendo que tenga un buen sueldo, algo difícil en estos tiempos que corren. Posiblemente debería ocuparse más de la rentabilidad profesional; es decir, de que su trabajo se vea en cuantos más lugares mejor con cualquier medio técnico o plataforma de difusión que pueda ayudarle a hacerse más visible.

Por ejemplo, ¿por qué no voy a aprovechar las entrevistas que me hacen en televisión para difundirlas por otros medios? Posibilidades como Facebook, YouTube, Google+, LinkedIn, Twitter, mi blog y mi Web son algunos, aunque no todos, de los elementos esenciales para que ese trabajo se difunda.
¿De qué nos sirve salir en un sitio si a la media hora se ha olvidado o al día siguiente hay un periódico nuevo y hemos pasado a la historia? Si no me ocupo personalmente de lograr que se recuerde lo que he hecho, ¿quién va a hacerlo?

Por eso, todas mis apariciones en diferentes medios, tanto prensa como radio, televisión, digitales blogs y demás, tienen su reflejo en mi Web.
Siempre digo que yo no quiero salir en el New York Times, que lo que yo realmente quiero es el PDF del New York Times. Imaginemos que salgo en la página setenta de ese periódico, en una pequeña información, ¿quién va a saber que he salido ahí si no me ocupo personalmente de hacer que se sepa? Y me ocupo, ¡ya lo creo que me ocupo! Todo ello lo canalizo en mi Web.
Eso es la marca, al menos mi marca. Mi huella. Y esta marca se llama Juanma Romero.