Mi hija Elena, como loca por lograr seguidores en Twitter

Mi hija Elena es habitual usuaria de Twitter. Tiene doce años y como cualquier niña de su edad, en muchas ocasiones no calcula las consecuencias de lo que hace en las redes sociales. No es que haga cosas peligrosas, pero en ocasiones sí alguna tontería. Como la apuesta en la que se acaba de embarcar con una amiga. Está claro que una de las dos va a perder.
La apuesta la gana la primera de las dos que llegue a conseguir 220 usuarios en Twitter. Mi hija está loca pidiéndonos a todos en casa que les digamos a nuestros amigos que la sigan.
La que pierda la apuesta lo va a pasar mal, en caso de que decida cumplir el compromiso. La perdedora tiene que ir a la calle Goya de Madrid, con chanclas y calcetines, unas bragas en la cabeza, unos calcetines en las manos y una bata de casa.
La pobre está asustada pensando que puede perder. Y lo cierto es que está decidida a cumplir su parte si pierde. Me ha pedido que me deje de monsergas y le ayude a encontrar seguidores.
Yo tengo mis dudas, no sé si ayudar a mi hija o dejar que pierda para que aprenda que el uso de las redes sociales siempre tiene consecuencias, ya sean buenas o malas.
La cosa no es grave. De hecho en casa nos hemos partido de risa con la dichosa apuestita. Y lo cierto es que no quiero que ella pierda por lo que he decidido darle mi apoyo.
Luego ya le explicaré qué es lo que no debe hacer. Y, sobre todo, veremos si la otra amiga cumple con la apuesta en caso de que pierda. Pero eso es otro cantar.
Por si alguien quiere echarle una mano su Twitter es @elenaronima

Ya veremos cómo acaba todo esto.

@jromero_TV