Llegar al corazón por las emociones

Resumen en vídeo en menos de medio minuto
Cuando hablas en público tu principal obligación es entretener y luego que tu mensaje tenga éxito. Solo tendrá éxito si logras poner al público en el lugar que tú quieres que esté: a favor de algo, en contra de algo, etc.
Y para ello puedes apelar a sus emociones. Todos tenemos un “corazoncito” y a todos nos llega la información si se apela a nuestros sentimientos. He escrito a todos, por muy duro que uno sea. Contar una buena historia durante tu disertación es esencial. Una buena historia o varias.

Te voy a poner un ejemplo.
Últimamente me contratan en diferentes congresos de psiquiatras para hablar de adicciones digitales. ¿Te imaginas a un periodista de letras hablando de estos temas a señores y señoras sesudos que saben tanto de la cuestión? Lo primero que quizá hayas pensado es que estoy en inferioridad de condiciones, ¿verdad? Pues no, ni mucho menos.

¿Qué crees que puedo hacer yo para que lo que les cuento les interese? Evidentemente no puedo hablarles de temas médicos cuando, como a veces digo en broma, no sé siquiera dónde tengo el lóbulo derecho.

¿Te imaginas a este pobre periodista dando una disertación sobre temas psiquiátricos? ¡Imposible!.

Mi única alternativa, que funciona bastante bien, es apelar a sus sentimientos. Contarles pequeñas historias que les llegan al corazón y que no tienen por qué ser de carácter médico. Por ejemplo, como tengo seis hijos, les cuento lo que hacen con la tecnología, y cómo alguno de mis hijos abusa de ella. Les digo lo que yo hago para intentar evitar ese abuso. Cada uno de mis hijos es diferente y la utiliza de forma diferente, algunos sensatamente y otros de forma insensata.

Eso es lo que les describo, las perrerías que me hace alguno de ellos, como que te bloqueen en su Twitter, y cómo soluciono el tema. Les cuento que alguno de mis hijos, en ocasiones, manda mensajes a las doce y media de la madrugada y les digo cómo me entero y qué hago cuando lo veo.

De cosas así les hablo. Eso sí, con humor, mucho humor. Porque en esos congresos de psiquiatría el humor no se ve por ningún lado, y se llega alguien a desengrasar un poco el tema, lo agradecen.

Y si además les cuenta cosas interesantes en las que, seguramente, no habían caído antes, mejor que mejor.
No se trata de ponerte a su altura. Yo no podría nunca ponerme a su altura porque ellos tienen grandes conocimientos de los que carezco. Pero no me puedo rendir. Así que lo que hago es lograr que ellos bajen a mi nivel y les interese lo que cuento tanto o más que lo que cuenta tal catedrático de tal universidad.

Cosas que les interesan porque además de psiquiatras son padres, con problemas de padres, responsabilidades de padres e ilusiones de padres.

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Esta entrada no sirve de mucho sin el resto de las anteriores ni de las posteriores. Una campaña de comunicación no es una acción aislada sino un conjunto de estrategias que nos llevan a un mismo fin: lograr presencia mediática.

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