¿Hablas en público?… pues aprovecha y triunfa

Cuando hablamos en público, a veces cometemos algunos errores fácilmente evitables. Solo hay que trabajar un poco y ensayar otro poco. Bueno, lo reconozco, estoy mintiendo como un bellaco; no hay que trabajar un poco y ensayar otro poco, sino mucho. Cuanto más nos lo curremos, mejor.
Hace unos días impartí un taller para hacer presentaciones eficaces y hablar en público. Es decir, para lanzar un mensaje y que llegue a la audiencia, justo donde queremos que llegue y como queremos que llegue. Los asistentes eran todos ejecutivos que tenían que hacer unas presentaciones para los directivos de sus empresas. Para ellos lo importante era el contenido, no la forma de contarlo; primer error. Además, no se lo habían preparado adecuadamente porque los datos los conocían al dedillo; segundo error. Y como iban algo “sobraos”, asistían al taller solo porque sus jefes se lo habían ordenado; tercer error. Y no sigo con los errores porque si sigo, no acabo.
Todos ellos cometieron casi las mismas faltas. Una lista que ya he comentado en alguna ocasión y que hay que intentar evitar a toda cosa:
— A veces hablas demasiado rápido.
— Expresas preferencias personales (religión, política, fútbol, etc.).
— Das explicaciones demasiado largas, sobre todo en las anécdotas.
— No resumes las ideas clave.
— Necesitas mayor interactividad.
— Pones pocos ejemplos prácticos.
— No dejas un espacio reservado para dudas y preguntas.
— No cuidas el material que entregas a quienes te escuchan.
— Eres reiterativo y te repites demasiado.
— Cuentas anécdotas demasiado largas que distraen de la idea principal.
— En ocasiones te dicen que tu intervención ha estado bien, aunque un poco larga. (Es lo peor que pueden decirte, habrás fracasado por completo).
— Cuando cuentas chistes o anécdotas te ríes el primero para animar a otros para que también se rían. Lo cierto es que cuando se cuenta un chiste hay que permanecer con el semblante serio. Cuanto más serios, más efecto tendrá el chiste (recordemos al añorado humorista Eugenio).
— La presentación, no está bien estructurada y debe ser más dinámica.

Bueno, desde luego son unos pocos errores. Hay que evitarlos. En ocasiones tener uno o dos de esos errores no es demasiado grave, procurando, por supuesto, que no “aburramos hasta a las ovejas”. Ese es siempre el primer y más grave de todos los errores.
Si tienes alguno de ellos háztelo mirar.
@jromero_tv