El redactor no es el único periodista… y puede que tampoco el más importante

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Tenemos que tener muy claro los profesionales que trabajan en un medio, que no es solo el periodista que escribe la noticia. Cierto es que nuestro principal interés se centra en lograr que el redactor se interese por nosotros, pero no podemos olvidar al resto.

Al fin y al cabo, un medio de comunicación es un ente abstracto, pero formado por periodistas profesionales, personas de carne y hueso: director, redactor, fotógrafo, operador de cámara, etc.

Todos ellos se encargan de transmitir nuestro mensaje, por lo que su labor es esencial y la relación que mantengamos con ellos también. Debe ser una relación de respeto absoluto hacia su trabajo; un periodista amigo puede ayudarnos mucho, pero uno enemigo puede hundirnos en la miseria. Recuerda que buenos y malos profesionales los hay en todos los sitios, y el periodismo no es, desde luego, ni de lejos, la excepción que confirma la regla.

En muchas ocasiones se comete el error de tratar “muy bien” al redactor y a los que le acompañan no se les hace ni caso. Eso sí que es una metedura de pata en toda regla. Voy a contar una anécdota que se le adjudica a Luis María Ansón, exdirector de ABC, La Razón y uno de los grandes periodistas españoles de los últimos cincuenta años.

Se cuenta que cuando Ansón va a un acto público en el que hay cámaras de televisión lo primero que hace es acercarse a estos profesionales para charlar unos momentos, les recuerda lo importante que es su labor y les hace sentir el calor humano.
¿Qué consigue con esto Ansón? Independientemente de sus intenciones, que no las conozco y por tanto no me voy a atrever a interpretarlas, lo que logra es que el cámara se sienta cercano a este señor tan simpático que se ha acercado a saludarles. Y le va a intentar sacarle un buen plano; que Ansón salga bien. No se trata de sacarle guapo o más joven, pero sí de buscar un enfoque adecuado.

Sin embargo, si otra persona va a un acto y desprecia a los profesionales que grabarán su imagen, lo más probable es que esos profesionales hagan un trabajo impecable, pero no se esforzarán en hacer que ese que les ha ninguneado salga bien. Si se le está cayendo un moco o está sudando en demasía, probablemente eso lo verán los telespectadores. En el caso de alguien que les haya mostrado respeto y consideración, ya se ocuparán los cámaras de que no se vea porque ha logrado crear una corriente de simpatía y una relación. Emocionalmente, y aunque no te das cuenta de ello, te sientes mucho más ligado a este que al otro. Al fin y al cabo, todos somos humanos.

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Esta entrada no sirve de mucho sin el resto de las anteriores ni de las posteriores. Una campaña de comunicación no es una acción aislada sino un conjunto de estrategias que nos llevan a un mismo fin: lograr presencia mediática.

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