El poder de tu mirada

El poder de tu mirada

Los seres humanos somos tan incompetentes que en muchas ocasiones, a pesar de conocer el poder de nuestras habilidades, no lo aprovechamos para tomar ventaja sobre otros congéneres.

A veces no lo hacemos por desconocimiento, otras por desidia y en la mayoría de los casos porque es más cómodo no hacerlo. Y lo cierto es que resulta sencillo aprovechar estas habilidades, pero hay que ponerse a ello.

No hay más que ver quiénes triunfan en el mundo de los negocios, la farándula o la política. No son los más hábiles en su sector sino los más hábiles en el trato con las personas. Son aquellos que saben utilizar sus habilidades de forma adecuada en cada momento. Bueno, no hay regla sin excepción; cada cual que busque la que prefiera.

Y la mirada es, sin duda, parte esencial de esas habilidades. Hay que ensayar y practicar, y buscar las técnicas para que esa mirada se convierta en nuestra alidada y no en otra dificultada más a la que nos enfrentamos y que quizá no podamos superar.

Hay algunas normas básicas para triunfar o, al menos, para no fracasar. Una de las principales es no mirar nunca por encima de tu interlocutor esperando que algo o alguien más importante que él aparezca. Los ojos que vagabundean dan sensación de estar en otro sitio, y en realidad lo están. Y esa sensación, consciente o inconscientemente, se la transmitimos a nuestro interlocutor.

El contacto visual es importante si quieres lograr un poderoso impacto en la gente. Puedes comunicar empatía y dar la impresión de consideración, sabiduría o inteligencia. O puedes comunicar justo lo contrario, si tienes estos ojos vagabundos. Tú decides.

Debes mirar fijamente a los ojos del otro, pero sin pasarte. A veces una mirada penetrante puede resultar invasora e incómoda. Nunca mires profundamente durante mucho tiempo, al menos en situaciones sociales o profesionales. Si estás con tu pareja eso ya es otro cantar, queda a tu criterio. En algunas culturas, mirar profundamente se considera incluso grosero.

Tienes que buscar el punto de equilibrio, porque sin el contacto visual no podrás ejercer tu magnetismo personal sobre quien está frente a ti. Ese contacto visual es el mejor camino para demostrar a la otra persona que para ti, en ese momento, es la persona más importante del mundo; o al menos de la sala donde te encuentres. Si quieres causarle buena impresión no te queda más remedio que dejarle claro que no hay nada ni nadie más importante para ti en ese momento.

La antropóloga Helen Fisher explica que cuando miras con intensidad se genera una hormona llamada “finiletilamina”, que es la misma que produce lo que llamamos amor a primera vista o flechazo.

Cuando te hagan una pregunta, intenta mantener la mayor parte del tiempo el contacto visual con la persona que te ha preguntado, y procura ser muy expresivo con las cejas.

En muchas ocasiones se ha analizado el caso del expresidente de EE.UU. Bill Clinton y su magnetismo personal. Ese magnetismo lo logra porque es un maestro del contacto visual, y te hace sentir como la persona más importante del mundo en ese preciso momento; y eso no se olvida fácilmente.

Si quieres dejar una buena impresión al final de una conversación intenta mantener fija la mirada en los ojos de tu interlocutor durante tres segundos mientras estrechas su mano. Con esto le estarás transmitiendo que has prestado atención a la conversación y dejarás en él una huella positiva. Si mientras te despides miras a otro sitio, esa mirada huidiza hará que, inconscientemente, la huella que dejes en él sea negativa.

Te voy a contar la técnica adecuada para que sepas cómo dirigir tu mirada, tanto en el ambiente laboral como en el social. Son diferentes miradas. Así, en el ambiente laboral, siempre que estemos hablando de temas serios, deberemos dirigir nuestra mirada hacia un hipotético triángulo situado entre los ojos y el centro de la frente de nuestro interlocutor. Pero si se trata de un ambiente social, más relajado, la mirada  deberá bajar; es decir, la dirigiremos hacia un hipotético triángulo situado entre los ojos y la boca de nuestro interlocutor.
También hay una mirada íntima, para ocasiones especiales. Pero esa la dejo a tu criterio.

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Esta entrada no sirve de mucho sin el resto de las anteriores ni de las posteriores. Una campaña de comunicación no es una acción aislada sino un conjunto de estrategias que nos llevan a un mismo fin: lograr visibilidad.

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One comment

  1. muchas veces me gustaría tener a la gente delante, en carne y hueso. con las nuevas tecnologías, video-cámaras, webinars, skype y otras tic estamos perdiendo ese contacto visual. a veces hasta se hace más dificil. Miramos la presentación que tenemos en la pantalla pero cuan complicado es mirar directamente a la cámara sin ojos de buho. lo que comentas joaquín: práctica y más práctica. Gracias

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