¿Demasiado emprendedor por metro cuadrado?

Da la impresión de un tiempo a esta parte que quien no es emprendedor en España no es nadie Es como si todos tuviésemos la obligación de emprender, es decir, de montar una empresa.

Para ello no solo hace falta una buena idea, sino saber cómo ejecutarla. De buenas ideas está empedrado el camino hacia el infierno.

Sí, una buena idea es importante, pero también las ganas y la férrea voluntad de ponerla en marcha. Horas y horas de duro trabajo que dará o no dará su fruto tiempo después. No hay otro sistema. Bueno, sí, la Primitiva. Desgraciadamente lo he probado y no funciona. Ni un mísero reintegro.

Esos emprendedores que montan un negocio y a los dos días son multimillonarios son los menos. Son un ejemplo, aunque no tengo muy claro si son buen o mal ejemplo. Porque lo cierto es que hay mucho emprendedor que se fija en estos cuatro tipos exitosos, que no son más que la excepción que confirma la regla, y se lanzan a la piscina. Pero se lanzan sin comprobar si esa piscina tiene agua y sin tener en cuenta si saben o no saben nadar.
Mal ejemplo les damos los mayores que no les explicamos que toda ventaja tiene su inconveniente y que toda posibilidad de mejorar tiene sus riesgos. Son situaciones que tenemos que asumir, pero de forma consciente.

Por supuesto que hay que afrontar esos riesgos, pero con ciertas garantías.
¿Qué es mejor, no arriesgarse en una empresa imposible o arriesgarse y endeudarnos? Eso cada uno tiene que decidirlo por sí mismo.

Pero consultar con otras personas de fuera de nuestro entorno y pensarlo dos veces antes de hacer algo no parece una mala idea.
@jromero_tv