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Hablar en público

Objetivos:

Proporcionar todas las herramientas necesarias que permitan hablar con normalidad y tranquilidad ante diferentes auditorios, por muy reducidos o numerosos que sean.

Una vez finalizado el curso, los asistentes serán capaces de:

• Dominar el miedo escénico que les atenazaba con sólo pensar en hablar en público. Se desarrollan diferentes méto­dos para lograrlo. No todo el mundo se sabe enfrentar a estos miedos, pero sí todo el mundo puede aprender a enfrentarse a ellos y superarlos con éxito.

• Hacer un guion coherente y realizar una presentación atractiva. Para conseguir que el apoyo audiovisual se convierta en una ayuda sin quitar el protagonismo a la persona que está hablando y exponiendo sus ideas. Todos los medios tienen que estar sincronizados y servir a una misma finalidad: que el men­saje llegue al lugar adecuado y sea efectivo.

• Manejar con soltura los diferentes medios, tanto digitales como tradicionales. Elaboración de diapositivas atractivas que apoyen la labor del orador y aporten un valor añadido al contenido ofrecido con el mensaje hablado.

• Manejar con fluidez su lenguaje corporal, tanto si están de pie como sentados. El lenguaje no verbal es esencial en cual­quier exposición ante un público. Hay que lograr que el lenguaje no ver­bal transmita el mismo mensaje que el verbal. En ocasiones son contradictorios, por lo que el orador no logra captar la atención del público ni, mucho menos, convencerle.

• Dominar el entorno en el que realizan la presentación. Hay que tener un control exhaustivo del entorno en el que se está moviendo el orador, en el que hace su exposición. Hay que conocer las medidas del lugar y las posibilidades que ofrece para utilizar diferentes apoyos como micrófono, proyectores, iluminación, movimiento del ponente entre el público, etc.

• Ser capaces de afrontar situaciones inesperadas y fallos técnicos de cualquier tipo. La Ley de Murphy existe. Si algo puede salir mal, saldrá peor o no saldrá. Por eso hay que tener recursos para hacer frente a cualquier imprevisto, desde fallos en el suministro eléctrico o de los sistemas informáticos, hasta problemas que se plantean con el propio público porque asisten más personas de las previstas, o muchas menos.

• Prevenir esos posibles fallos con soluciones previas al­ternativas, o improvisando. No se puede dejar todo al azar ni tampoco confiar en que todo saldrá bien porque lo hemos preparado concienzudamente. Hay que tener preparados los medios alternativos y llevar la suficiente documentación, en formato digital y en papel, como para que si tenemos que acudir al “plan B” lo hagamos con éxito.

 

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